Conocer a una poeta…

Nunca la he visto —las fotos nunca nos hacen justicia—.

Nunca he oído su voz —una grabación no cuenta—.

Para mí es un misterio qué utiliza para escribir: si empuña un lápiz, una pluma o un bolígrafo. O si acaso lo suyo es aporrear o acariciar un teclado.

No sé si vota y, si lo hace, ignoro si sus preferencias se inclinan a derecha, a izquierda o permanece en el centro.

No he mirado el fondo de sus ojos —quizá azules, o verdes, o negros— para intentar descubrir sus secretos ocultos.

No sé si prefiere dormir de lado o boca abajo o mirando el techo de su habitación.

Ignoro qué ciudad y qué año la vio nacer; qué padres, amorosos o inflexibles, la guiaron en sus incipientes pasos; el nombre de la maestra que corrigió sus primeras faltas de ortografía.

Tampoco sé si tuvo hermanos que tiraran de sus trenzas. o cuántos amores han pasado por su vida…

Sé su nombre, eso, sí: Isabel.

Sé que acaba de sumar uno más a los dos libros que ya ha publicado.

Y sé que persigue pájaros y mariposas.

Sé que le gusta enseñar, pero que nunca se cansa de aprender.

Y sé de su generosidad inmensa.

También sé de cosas hermosas y de algunos llantos, provocados por la injusticia y el dolor, que expulsa de su alma a fuerza de palabras.

Y sé de cariños, chiquitos pero gigantes, a los que toma de la mano, y por los que sufre, y por los que lucha cada día.

Y sé lo que me cuenta en sus versos de la mujer, la madre, la abuela, la amiga, la hija, la amante, la maestra que es y siente y del camino que recorre a la luz de las farolas.

Y no sé los demás, querida amiga, pero yo sí te veo.

Clara, muy clara.

Y grande. Muy grande.

Poeta.

Quizá me murieron

Desfilan ante mí.

Incluso algunos me miran

con sus vidriosas pupilas de invierno.

Pero no me ven.

Quizá esté muerta a sus ojos.

Funeral no tuve

ni responso

ni padrenuestro

ni flores.

Ni tan siquiera un ¡ay!

Quizá me murieron.

¿En qué año,

en qué día,

en qué momento?

No recuerdo un abrazo,

un beso, un aquél,

Escuchad mi dolor.

¡Estoy viva!

Silencio.

Sólo silencio.

Isabel Fernández Bernaldos de Quirós, Las farolas caminan la calle

 

 

9788494680076

 

 

 

Las farolas caminan la calle

 

Editorial: VITRUVIO

ISBN: 9788494680076

 

 

 

9788494443794

 

Luz velada

Editorial: VITRUVIO

ISBN: 9788494443794

 

 

9788494235382

 

 

Al son de las mareas

Editorial: VITRUVIO

ISBN: 9788494235382

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32 Respuestas a “Conocer a una poeta…

  1. Íntimo y hermoso homenaje para una mujer excepcional que vierte su gran sensibilidad e inconformidad en versos que cantan justicia y libertad.

    Muchísimas felicidades, Isabel querida, y encantador trabajo, Nona.

    Abrazobesos para ambas.

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    • Así es, Eleazar, es muy gratificante el cariño y la generosidad que están manifestando muchos compañeros de este mundo bloguero que permite establecer tantos lazos de unión.
      Y es muy gratificante que personas como tú nos visiten y alienten con sus comentarios.
      Muchísimas gracias y que disfrutes de un bonito fin de semana.

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  2. Es un poema en prosa o una prosa en verso, qué bonito todo lo que dice Nona de ti, Isabel, y de tu poesía y de tus quehaceres en los blogs. Presentación y poema los he leído varias veces, ¡qué belleza! cuánto en esos escritos.
    Un abrazo para las dos por vuestro constante magisterio

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  3. Muy merecido reconocimiento, Nona,el que haces a Isabel. Hermoso homenaje al que me uno en tu blog con mucho cariño. Y una vez más mi felicitación para ambas. Os quiero siempre. Felicitaciones.

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  4. … Sí, es más bello que el silencio. La palabra cuando es emoción, sorpresa, gratitud, amistad, cariño, siempre supera a la belleza del silencio. Por eso te escribo, para trasladarte cada una de las palabras que expresan lo que siento hacia ti, Nona, y esta maravillosa entrada que me has dedicado.
    Mil gracias.
    Mil abrazos.

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  5. Reblogueó esto en Apalabrando los díasy comentado:

    Hoy, la voz de una gran amante de la literatura, por todos conocida por los sueños de su “Isla imaginada” en su blog “martes de cuento”, me ha hecho un gran regalo dedicándome una entrada en su bitácora “A los pies de la letra”. Ella sabe cuanto la admiro y aprecio, y que cuenta con mi más sincera amistad.
    Te expreso mi enorme gratitud, Nona, por este gran regalo que ilumina lo gris de esta amanecida primaveral, e invito a que visiten este lugar tuyo en el que guardas “Un poco de lo que leo, un poco de lo que escribo”.
    Un gran abrazo.

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    • Me alegra que este pequeño homenaje, a ti y a tu quehacer literario, te haya gustado.
      Está hecho desde el corazón.
      Un abrazo y ojalá pueda, en el futuro, seguir compartiendo más libros y más poemas.

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