Agenda

 

Quizá con los blogs ha cambiado la literatura, la forma de leer, pero lo que no ha cambiado son las buenas letras; esas letras que no te cansas de leer y a las que, de vez en cuando, te gusta regresar.

Entre esas buenas letras hay un blog muy especial para mí: El Blog de una empleada doméstica. Un blog del que espero impaciente las entradas. Sobre todo, las de uno de sus personajes: Doña Marga.

Doña Marga intimista, sensible, melancólica a ratos, intemporal. Doña Marga sabia como el tiempo. Ella es Doña Ma(r)ga de las buenas letras.

***

Cargado de pereza de domingo, el cielo va al almacén del material, se sienta sobre una de las cajas de cartón y con un lápiz mordido apunta en su libreta el plan de extras de la semana.

Para el lunes va a programar un par de bandadas de aves migratorias cruzándolo de norte a sur a primera hora de la mañana y otras tres al atardecer en dirección contraria. Suficiente para ser el primer día de la semana.

El martes, qué pone el martes, piensa estrujándose el traje azul, puede poner un desfile de nubes a eso de la media mañana, nubes gordas, ahí están, en la caja grande. Bien, eso es vistoso.

¿Y si saca para el miércoles uno de los arcos iris? Tiene pocos y además no quiere recargar la semana, ya puso la anterior una tormenta con rayos, luego le acusan de sensacionalismo. Muerde el lápiz, indeciso. Está bien, sacará uno de los arcos pero nada, lo que es mostrarlo un minuto y para dentro. El que esté espabilado y sepa mirar, se lo encontrará.

Jueves, nada, traje gris y a descansar y como protesten, y sabe que van a protestar, lo prolonga al viernes. Pues eso, grisuras también el viernes, así tiene tiempo de ordenar sus cosas. La caja de los vientos está hecha un asco.

El sábado se va a lucir con la luna llena, no hay más que pensar, y la dejará puesta toda la mañana para aprovechar el tirón. No retirar la luna, escribe con letra temblorosa, de cielo viejo.

Y ya es domingo otra vez, como se pasan los días. Unos vientos removedores para el domingo y pájaros en uve y remolinos de hojas y la luna por un lado y el sol por el otro.  Echando el resto, nada de minimalismos. Nubes a la hora de la puesta de sol, de las rojas y una grande morada al final, cerrando espectacularmente la semana.

Pues ya está, puede descansar, son tantos años de hacer básicamente lo mismo que ya empieza aburrirse, pero es lo que hay, le ha tocado ser cielo, peor sería ejercer de núcleo terrestre sin que nadie admirara su arte. Guarda el lápiz chupado y la agenda, abre la caja donde pone “estrellas”, se espolvorea unas cuantas en el pijama de raso negro, se coloca la radio debajo de la almohada y la pastilla para el insomnio debajo de la lengua y se extiende a dormir.

(Cuaderno de DM)

 

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6 Respuestas a “Agenda

  1. Me encantan los cielos con ese tipo de colores. Aunque el cielo no se cansa de regalarnos colores diferentes todo el tiempo y a todas horas. 😀
    Doña Marga se merece las palabras que le dedicas.
    Un abrazo conjunto.

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