Horacio, Oda III (fragmento)

Horacio, 65 aec – 8 aec

[…]

Es dueño de sí mismo, y satisfecho

llámese aquel que al fin de cada día

pueda decir “Viví”. Que el sumo padre

vele mañana el cielo en negras nubes,

o ábralo al sol, no hará que no haya sido

lo que ya fue, ni que, volviendo, quite

la hora fugaz lo que una vez nos trajo.

[…]

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