Ítaca

 

Nunca regresaste.

Todavía me buscas.

Mi tapiz inacabado,

acumula, de vida en vida,

penas y ausencias.

Alguna vez, la melancolía

se asoma a mis ojos

y me delata.

Me cansé de tu olvido y elegí.

Me dejé amar.

Pero ninguno eras tú.

Eterna condena

de abrazarte en otros brazos.

¿Qué canto de sirena te retiene ahora?

¿En qué isla aprendes a olvidarme,

eterno amado, de mi Ítaca ausente?

 

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2 Respuestas a “Ítaca

  1. Se me ha erizado la piel al leerlo.
    Eres grande, no dejes nunca de escribir y sentir.

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