De paso

Sé que eres de paso,

que estás condenado a ser recuerdo.

Mañana o pasado,

más pronto que tarde,

serás un ayer, solo un antes.

No quiero entregarte trozos

demasiado grandes de mi alma,

no sea que me hagan falta algún día

y descubra con tristeza

que los olvidé en ti.

Puedo darte un poco,

si te conformas con eso.

Dame tú también algo en prenda

para que el olvido no nos borre

a ambos como a tantos otros

borró en nuestra vida.

De ti, si me lo permites,

me quedo tus silencios repentinos.

Tus huidas, que no sé adónde te llevan.

Una mirada especial que te sorprendí

llena de interrogantes.

Una sonrisa que me regalaste,

tan tierna que me conmovió…

y el beso último.

Me quedo con una siesta y

un número impar.

Impar, como este extraño amor mío

que en tan solo tres horas

me llenó un otoño.

No culpo a la distancia.

Ni al miedo.

Ni al azar que nos unió

un jueves a las 11.

Me culpo a mi misma

por no tener más vidas y

ofrecerte una para descubrirte

y darme entera.

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