No me tientes

No me tientes, anda.

Constantemente haces lo mismo.

Creo que por fin te tengo,

y siempre acabo dándome cuenta

de que eres un espejismo.

Deja de jugar conmigo,

te lo pido por favor.

Ya soy mayor para estas cosas.

Me tienes muy harta ¿entiendes?

Al fin y al cabo nunca te he pedido nada,

no sé el porqué de ese afán tuyo

de regresar cuando ya te olvido.

Si quieres puedes quedarte,

no seré yo quien te lo impida

pero no me gusta

esa forma que tienes

de burlarte de mí.

Que en otros permanezcas

no me importa.

Y cierto es que algunos

ni te conocen ni te conocerán jamás.

Al fin y al cabo eso no es asunto mío,

¡tú sabrás con quién te juntas!

Pero admite, estimada inspiración,

que esa actitud tuya de andar

apareciendo y desapareciendo

de mi cabeza empieza a ser

ya una broma muy pesada.

Así que, por favor, ¡decídete!

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